Qué bien me lo he pasado esta mañana yo solito por las montañas murcianas, y es que hemos puesto rumbo al relojero, donde hemos hecho una muy buena subida y disfrutando la bajada muchísimo gracias a la perfecta visión que mis nuevas lentillas me dan. Un gustazo bajar un poco a lo loco sabiendo que los frenos muerden que da gusto y pudiendo ver por fin que piedras no debo comerme (como hacía antes de ir a pelo, es decir sin lentillas ni gafas...) Han salido un total de 65km a una media de 24 que, después de los 3000 de ayer en la piscina, me saben a gloria. Ahora bodorrio, o lo que es lo mismo; comer, comer y comer. :) Las vistas, espectaculares.
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