jueves, 17 de marzo de 2011

Spinning

Primer día que hago spinning. CAOS. Aunque he de reconocer que el ambiente era bastante bueno y que las instalaciones deportivas que aquí gastan los amigos americanos son espectaculares no, lo siguiente; la sesión empezó un poco loca. Acostumbrado a montar en una "no fixed" donde cuando uno para de pedalear es porque "quiere parar de pedalear sin más"; la inercia que puede llegar a acumular una de estas máquinas era desconocida para mí, pues en el primer intento de levantarme del sillín para realizar los ejercicios que la monitora gritaba (sí, digo gritaba porque para mí eso no eran mas que gritos en un inglés irreconocible donde las únicas palabras que adivinaba eran "up and down") la bicicleta me pegó un rebote tal que, desde ese momento me dejó bien claro que el que mandaba en esa situación no era yo, sino ella. Sin gustarme mucho inicialmente la idea de tener que "llevarle la corriente al bicho", el ambiente empezó a calentarse, el sudor pronto afloró y mis piernas empezaron a llevarse bien con la susodicha bestia. Pensándolo bien es la única manera que tengo de seguir practicando mi deporte preferido aún sin haber recorrido un solo metro de distancia en la sala; es el único remedio para que mi reencuentro con mi "bh" este verano no sea tan sufrido.

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